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Oh, La Humanidad

WorldPublicOpinion.org publicó una encuesta realizada en una pilotota de países sobre la tortura y su aceptabilidad o rechazo como práctica en manos del Estado. Vaso medio lleno: la mayoría apoya una prohibición absoluta de la tortura. Vaso medio vacío: en algunos países, cuatro de cada diez estíman que es viable para salvar vidas inocentes, es decir, en supuestos del ticking time bomb scenario.

Cada vez que leo del tema, me acuerdo del siguiente texto de Ariel Dorfman.

Todavía me ronda, todavía se arrastra por mis recuerdos, ese momento en que por primera vez me topé con alguien que había sido torturado. Fue en Chile, a principios de octubre de 1973, unas semanas después del golpe que derrocó a Salvador Allende. Yo me había asilado en la Embajada argentina y, de pronto, una tarde radiante, ahí estaba, un argentino alto y de huesos grandes, con una cara rechoncha que a la vez parecía demacrada, y ojos de niño que parpadeaban sin cesar y un cuerpo que temblaba, un cuerpo que no podía dejar de temblar. Eso es lo que perdura en mi memoria, ese cuerpo tiritando de frío bajo el sol primaveral de Santiago de Chile aquella tarde de 1973. Todavía poseído y habitado por esos hombres, todavía preso en aquella celda del Estadio Nacional, como si no fuera nunca a olvidarse de la corriente eléctrica que seguía sacudiéndole por dentro, como si nunca iba a poder desterrar esa experiencia de su cuerpo. Tal como, tantas décadas más tarde, yo me encuentro incapaz también de expulsar de mi propia mente y memoria esa vida devastada. Es una imagen que quisiera transferir mágicamente a los ojos y la piel de cada ciudadano norteamericano en estos momentos en que su país se dedica a debatir -casi trivialmente, como si fuera la cosa más normal del mundo- si acaso la tortura es o no es eficaz en la lucha contra el terrorismo. Quisiera resucitar aquella víctima, forzar su presencia en esta discusión sorprendente y bochornosa, exigir que toda persona que sugiere que la tortura es lícita tuviera que pasar aunque no fuera más que unos minutos con el hielo eterno que se instaló en el corazón y la carne de ese hombre.

Por un Pelito, para el Lado de la Justicia

La Corte Suprema de Estados Unidos ha reconocido a los presos de Guantánamo, por cinco votos a favor y cuatro en contra, el derecho constitucional de apelar a un juez federal para reclamar su puesta en libertad. La decisión supone un duro revés para el gobierno del presidente George W. Bush, que promovió una ley, aprobada en el Congreso en 2006, según la cual los sospechosos de terrorismo no tenían el derecho de acudir a los tribunales ordinarios de EE UU para solicitar una revisión de su detención. Bush se ha apresurado a decir que respetará la decisión del Tribunal Supremo durante una rueda de prensa en Roma junto a Berlusconi.


Más, en el País, de España.

¿Es Tan Fácil?

[Con este balazo empezó la Primera Guerra mundial]

Veo la tele, leo los diarios y me pregunto: ¿es tan fácil ir a la Guerra? El conflicto desatado en el norte de América del Sur entre Colombia, Venezuela y Ecuador parece tan ridículo como real. Si bien la posibilidad de un enfrentamiento armado parece ridícula, lo cierto es que ciertas cosillas llaman la atención y este lunes mostró más bien una escalada en la tensión que un relajo del asunto.

Se me hace que de las guerras se sale con gente razonable al mando. Y la gente al mando en este caso (los tres) dejan mucho que desear en materia de razonabilidad. Para colmo, parece que la guerra le conviene a todos (por ahora, al menos la retórica del warmongering parece dar sus dividendos).

En fin. Si hay guerra, ya se sabe quien pierde: los pobres 'soldados' pobres (y no es una redundancia) que se van a matar entre sí en el medio de la selva.

La visión centrada de Gonzalo Ramírez Cleves, un constitucionalista colombiano.

Testimonio de Tortura

[Nota: si no leyó 1984 de George Orwell, mejor no lea esta entrada]

Esto iba a ser solo un twitterazo de esos que pongo arriba para referenciar contenido que me parece interesante. Pero el testimonio de una mujer torturada que muestran en Iureamicorum me hizo pensar, particularmente este párrafo en el que la víctima explica que todo torturado se suma a una larga cadena de horror que recorre a toda la humanidad, en todas las épocas.

"Es una larga cadena, caso tras caso. Pero así tu nombre se incorpore a las largas listas donde se pierden los rostros, cada uno es una persona que se enfrenta a una antigua y primitiva práctica inhumana, sustentada en el dolor, la humillación, en quebrar voluntad, lealtad y fe de los seres humanos. Y pone en jaque su fe religiosa, la lealtad a sus amigos, el amor a su pueblo, a su convicción política".
La última frase me hizo acordar a esa escena de 1984, hacia el final del libro. Cuando a través de la tortura (en realidad, a través de la amenaza de tortura), el torturador quiebra no ya la voluntad de su víctima, sino el último resquicio de libertad que le quedaba y lo obliga a renunciar a lo único que creía que nunca iba a renunciar: al amor de ella.

Sirve para saber de qué estamos hablando cuando hablamos de justificar la tortura.

Miedo y Libertad

La obra es de una artista que se llama Vanessa Radwick o algo así.
Lamento no recordar el dato concreto.


El otro día, esta imágen se cruzó arbitrariamente con un paper que estaba leyendo y me hizo pensar un par de cosas respecto del tema de la tortura y su justificación en los EEUU de parte del Poder Ejecutivo, a pesar del rechazo del Congreso, que sancionó una ley prohibiendo específicamente la práctica del ya famoso waterboarding.

El tema es viejo y hemos hablado de él en numerosas oportunidades. Desde la crítica aguda a la tortura realizada por Dworkin en ocasión de analizar el caso argentino hasta los recientes comentarios de Scalia levantados por Gustavo, varios trataron el tema. Incluso El Criador planteó el ticking bomb scenario como hipótesis políticamente incorrecta pero sujeta a debate.

Ese tipo de argumentaciones (la de la bombra en el avión y tenemos al tipo que sabe como desactivarla) llevan necesariamente a pensar en la existencia de absolutos en el derecho, en si existen ciertos límites infranqueables que nunca se pueden tocar por más argumentos utilitaristas que se den en contrario. Obviamente, ingresar en esta discusión excede los límites de este trabajo (je) pero a priori diría que si existen: la democracia necesita de ciertos absolutos, entre ellos, la necesidad de tener libertad de acción política y comunicación, un prerequisito fundamental de la democracia.

¿Pero cuando se discuten esos absolutos? Normalmente en situación de desesperación colectiva: cuando todo esta tranquilo nadie los pone en duda.

Y ahí es dónde entran la foto y el paper que estaba leyendo. ¿Cómo leer esas cuatro palabras? Si seguimos la lógica izquierda derecha dice una cosa: de arriba hacia abajo dirá algo muy diferente. De una forma nos da el mundo ideal, el del derecho como debe ser entendido. De la otra, el resultado es un oscuro pronósitoco sobre lo que estamos viviendo.

El paper del que hablo es un viejo artículo de Alexander Meiklejohn comentando el caso Barenblatt v. United States (1959). En ese caso se discutía el derecho de los ciudadanos americanos a no declarar ante el famoso Comité de Actividades Anti Norteamericanas, presidido en su momento por el senador Joe McCarthy. La Corte dijo que no tenían el derecho a no declarar en base a la Primera Enmienda (ciertamente no la opinión que merece ser colgada en el hall del tribunal).

¿En que se relaciona ese viejo artículo de 1961 con la situación actual? Curiosamente, en muchas cosas. En ambos casos había una situación de pánico colectivo y gente dispuesta a aprovecharse de ello. En la década del 50' era el 'terror rojo', esa fiebre de paranoia que invadió a los Estados Unidos durante gran parte del siglo XX. Hoy en día es la amenaza permanente del terrorismo internacional.

Esas situaciones se usan de excusas para violar los derechos de los ciudadanos, ya sea su libertad de acción política o su derecho a un 'debido proceso legal'. Normalmente se alega la seguridad como contrapartida. En el caso Barenblatt era la 'auto preservación de los EEUU. Se hace un balancing test y la libertad sale perdiendo.

Detrás de esa clase de políticas suele haber un argumento utilitarista. Torturar hace más seguro al pueblo, porque nos permite desentrañar las actividades de los terroristas. Censurar nos resguarda de una amenaza no muy clara y no muy inminente, pero que está ahí. Just duck and cover. Es el reino del temor, cuando todo el mundo sabe que 'no hay nada que temer más que al temor en si mismo'.

Decía Meiklejohn en 1961 respecto de la decisión de la Corte en Barenblatt.

"Expresa en el campo judicial un miedo paranoico que, desde 1919, se impuso sobre nuestro espíritu nacional como el resultado de guerras mundiales, calientes y frías -- una paranoia que ve a la vida humana a través de un halo de ansiedad cegador y distorsionador, de hostilidad, de temor a una agresion, que subordina 'todas las otras consideraciones' a una histérico deseo por estar seguro".


¿Suena conocido?

La historia, en su sabiduría, se encarga luego de juzgar los hechos y sus protagonistas. Y no suele ser condescendiente con quienes usan el temor como arma de acción política.

Pero el presente necesita de sus Meiklejohn, que en 1953 le largó el siguiente discurso al Comité de Derechos Constitucionales del Senado norteamericano:

"... nuestras libertades de la Primera Enmienda prohíben que cualquier ciudadano sea obligado, bajo amenaza de penalidad, a prestar juramento o hacer una afirmación sobre las creencias que tiene o rechaza. Cada ciudadano, es cierto, puede ser requerido a prometer lealtad, y a practicar esa lealtad, a la Nación. Debe estar de acuerdo en respetar la Constitución. Pero nunca se le puede pedir que crea en la Constitución. Su lealtad puede nunca ser probada en términos de adherencia o rechazo de cualquier creencia. La lealtad no significa conformidad de opinión. Cada ciudadano de los Estados Unidos tiene la autoridad constitucional de aprobar o condenar las leyes de las Legislaturas, las acciones del Ejecutivo, los juicios del Poder Judicial o los principios contenidos en la Constitución. Todas esos actos, como gente que es gobernada, debemos obdecer, pero están sujetos a nuestra aprobación o rechazo porque nosotros gobernamos. Con respecto a todos ellos, nosotros, que somos hombres libres, somos soberanos. Nosotros somos 'el pueblo'. Nosotros gobernamos a los Estados Unidos".


Bueno, no es para desesperar. Hoy existen los Meiklejohn en el tema de la tortura. Balkinization es un buen lugar para encontrar a solo algunos, como Brian Tamanaha criticando a Scalia o Marty Leaderman diciendo que 'al menos no somos la Inquisición española'. Y hay muchos más. Me atrevería a decir que son la mayoría: ninguno de los tres candidatos con más posibildades de alcanzar la Casa Blanca en noviembre de este año apoya la tortura como algo legítimo.

De modo que hay 'reserva moral'. Miramos el futuro con cierta dosis de optimismo. Como para leer la foto de izquierda a derecha, como se debe. No de arriba hacia abajo, como muchos dijeron que se tenía que leer en los últimos años.

[El paper de Meiklejohn es 'The balancing of Self-Preservatoin Against Political Freedom', California Law Review, Vol. 49:4 (1961)]

Crímenes de Guerra

Lo dice Jack Balkin, sin eufemismos, después de que la Casa Blanca reconociera que aplicó el método de waterboarding a por lo menos tres prisioneros bajo su custodia. Como tal, el profesor de Yale dice que la administración Bush es penalmente responsable.


Claro que, la Casa Blanca considera que la técnica es legal, que no es tortura, que salva 'vidas americanas' y que la podrían volver a usar en el futuro.

Epa.

Por lo menos tenemos un problema de interpretación legal aquí. ¿Qué es tortura? ¿Debería permitirse bajo ciertos casos? ¿Que ley es aplicable en situación de guerra? ¿Es esta una situación de 'guerra'? Balkin es claro al respecto: "Los estatutos y la Convención de Ginebra no admiten la interpretación de la Casa Blanca. El waterboarding es tortura. Y la tortura es un crímen de guerra. Si la Casa Blanca admitió haber utilizado waterboarding, admitió las dos cosas [es decir, la comisión de crímenes de guerra]".

Recuerdo haber escuchado a una persona que es mejor olvidar defendiendo la utilización de la tortura bajo el hipotético ticking bomb scenario. La premisa es la siguiente. Hay un avión que tiene una bomba que está a punto de estallar. Tenemos al tipo que la puso y es el único que sabe cómo desactivarla. La cuestión es si es moral o no inflingir en una persona un mal (dolores físicos, consecuencias psíquicas graves) para evitar muchos males mayores (la muerte de muchas otras personas).

Se me ocurren treintayochomil argumentos para decir que no. Por lo pronto, el principio de moral kantiana que dice que las personas no deben ser nunca utilizadas como medios para un fin. Por otro lado, la premisa es de por sí falsa. En la vida real ese escenario no ocurre: la tortura es 'preventiva' y son sometidos a ella tanto 'sospechosos' como 'culpables' (suponiendo que existe esa categoría). Pero a fin de no inundar la blogósfera con argumentos conocidos, me basta con dos citas de dos tipos bien diferentes.

Por un lado, el seguramente candidato republicano a la presidencia, que pasó cinco años en un campo de prisioneros de Vietnam del Norte, dijo (en cita que rescata JB):

"Todo lo que puedo decir es que fue usada durante la Inquisición española, en el genocidio de Pol Pot en Camboya, y existen reportes de que [la técnica del waterboarding] es usada hoy contra monjes budistas (...) [Luego le preguntaron qué opinaba de que Giulani había dicho que no sabía qué era o si era tortura] Deberían saberlo. No es complicado: es tortura".

Definida la técnica como lo que es, dejo la refutación en manos de gente que sabe más que uno. Aquí Ronald Dworkin, en cita que rescata RG:

"La tortura es, en la actualidad, condenada en casi todo el mundo; aún los oficiales más jóvenes de la Argentina sabían, de modo aparente, que lo que hacían era ilegal y equivocado; que tenían que proteger su anonimato con capuchas y nombres ficticios. Sin embargo, la tortura se sigue usando casi en todas partes, y tal discrepancia se debe, muy posiblemente, a la extendida opinión de que en ocasiones ella se justifica, de que es defendible cuando se la usa cuidadosamente para extraer la información necesaria para salvar -por ejemplo- a posibles víctimas del terrorismo.

La pesadilla argentina muestra una de las varias falacias que se esconden detrás de dicha visión. La tortura no puede ser limitada de modo quirúrgico sólo para aquellos casos para los que se la necesite para un cierto fin: cuando el tabú resulta violado, la base de todos los demás límites civilizatorios, que se encuentra en la simpatía hacia los que sufren, resulta destruida. Las Madres de Plaza de Mayo y los demás que convocan a la persecución de todos los torturadores y asesinos de rango militar, tienen razón -no porque tengan títulos para ejercer una venganza, sino porque la mejor garantía contra la tiranía, en cualquier lado pero especialmente en países como la Argentina, en donde los tiranos han aparecido de modo habitual como aceptables para una mayoría, es un estricto sentido político que afirme por qué es que ella resulta repudiable. Los juicios que exploran y dan fuerza a la idea de que la tortura no tiene defensa, pueden fortalecer ese sentimiento. Permitir que torturadores conocidos permanezcan en lugares de autoridad, sin ser desafiados ni condenados, sólo puede debilitar ese sentido político."

UPDATE 11/2: Aquí hay un excelente artículo de Luigi Ferrajoli sobre la lucha contra la tortura, una batalla de la razón. Gracias JGB.

No War

Dice en el Yale Law (Pocket Part) Journal Morris Davis, un "fiscal militar" a cargo de las acusaciones en las famosas "comisiones militares" que EEUU creó para juzgar a los detenidos en alguna de las varias guerras en las que el gran país del norte está involucrado por estos días.

"Antes del tratado de Westphalia en 1648, aquellos capturados durante conflictos armados podían esperar uno de dos desagradables destinos: la muerte o la esclavitud. El tratado expresó el principio, que dura hasta nuestros días, que las personas capturadas durante los conflictos armados serán detenidos y luegos repatriados tras el cese de hostilidades".

Así busca rebatir los argumentos que sostienen que lo realmente perverso del asunto Guantánamo no pasa tanto por las condiciones de detención (que parece que mejoraron en los últimos años) sino por la circunstancia -me imagino un tanto desagradable- de estar detenido sin justificación legal y sin posibilidad de que un sistema de jueces imparciales revisen los motivos de la detención en plazos razonables.

Si seguimos los parámetros dados por este muchacho, los detenidos deberían esperar al "fin de las hostilidades" para ser liberados. ¿Pero de qué hostilidades estamos hablando?

Básicamente, estamos hablando -un tanto eufemísticamente- de las matanzas diarias que suceden en Afghanistán e Iraq, paises en situación de guerra civil con el plus de un ejército foráneo que no puede salir fácilmente de allí.

Pero más precisamente, estamos hablando de la War on Terror, esa postulación del Gobierno norteamericano que descolla por su efectividad mediática y su carácter vago e impreciso.

Estas dos últimas son cualidades poco desables desde la perspecetiva de los detenidos, más si tenemos en cuenta que que de la finalización de esta War on Terror depende su libertad.

¿Y cuando van a 'cesar las hostilidades', para cumplir con el requisito del que habla Davis? Bueno, es difícil saberlo. Suponiendo que estamos hablando de Iraq, la pacificación del país podría llevar décadas, ya que las guerras civiles tienen la fea costumbre de durar generaciones.

En Afghanistán la situación no es muy distinta. Y parece que la cosa se está complicando en Pakistán, dónde según dicen en el Gabfest de Slate la gente se está cansando de tanta corrupción. Claro que quienes se presentan como alternativa al dictadorzuelo de turno son los mismos barbados que ya causaron bastante alboroto en un país vecino.

No hay perspectivas de que ésta "guerra" vaya a terminar pronto, por una razón fundamental: no es una guerra. Las guerras involucran a dos estados beligerantes. Mal que mal, tarde o temprano, las guerras terminan. Hoy tenemos conflictos de caráter internacional que no involucran estados.

El terrorismo, existió durante todo el siglo XX.

El IRA en Irlanda, la ETA en España, las Brigadas Rojas en Italia, Al Qaeda en el resto del mundo. Son todos grupos que existieron y probablemente seguirán existiendo. Si entendemos que estamos ante un estado de "guerra permanente", las perspectivas para los detenidos de Guantánamo son tan buenas como para el resto de nosotros.

Movido por esa concepción de que no se trata de una fucking guerra, Bruce Ackerman propone una Constitución de Emergencia, que no es otra cosa que un mecanismo legal que se activa ante situaciones de emergencia (como ataques terroristas de magnitud) y que tiene por objeto limitar en el tiempo el ejercicio de facultades extraordinarias (tales como aquellas a las que el Congreso de EEUU les quitó ese carácter el domingo pasado).

Y es que no estamos en una guerra. Ya comentamos y criticamos la propuesta de Ackerman, pero al menos se trata de un intento por atacar el problema del terrorismo desde una perspectiva realista y no demagógica.

Me suena que es el único camino por dónde podrá venir una solución posible.

Comentario de David Kopel

El habitual colaborador del blog The Volokh Conspiracy me envió un mail agradeciendo por haber comentado su post en ese blog referente al terrorismo, entrada en la que Kopel manifestó su preocupación por textos escolares franceses que tratan suavemente el fenómeno del terrorismo.

Me hizo dos comentarios que creo oportunos transmitir aquí.

"One way I would distinguish al Qaeda from Michael Collins is that Michael Collins aimed his attacks police and the military--not civilians. Unlike the I.R.A. of the 1970s, he never attacked pubs or other civilian targets".

(Una manera en la que distinguiría a al Qaeda de Michell Collins es que Michell Collins apuntaba sus ataques a la policía y a los militares --no a los civiles. A diferencia del I.R.A de los 70's, el nunca atacó a pubs u otros objetivos civiles).


Es muy cierto. El asesintato de civiles por grupos terroristas es siempre un crímen horrendo y profundamente condenable. Determina una diferencia sustancial entre los que destruyeron las Torres Gemelas con aquellos que utilizaron la lucha armada clandestina y las bombas como un método de guerra contra un determinado poder establecido.

De cualquier modo, creo que la muerte de civiles es condenable en toda circunstancia, ya sea que la bomba esté dentro de un coche o que caigan desde el cielo lanzadas por aviones. De eso se trata en parte el derecho internacional humanitario, que veremos pronto si da -o no- un marcado retroceso.

Por último, me envió un link a algunos textos de él traducidos al español, por lo que aquí va para todos aquellos que quieran explorar algo de la literatura de este autor puedan hacerlo.

Kopel se graduó magna cum laude de la prestigiosa Universidad de Michigan y fue profesor de derecho en la Universidad de Nueva York.

¿Terrorismo o medio de defensa del débil?

Una de las preguntas más difíciles de contestar en el mundo actual surgió en un post de Dave Kopel en The Volokh Conspiracy a raíz de textos educativos franceses que -según el autor del post- tratan suavemente al terrorismo y lo describen como el "modo de lucha del débil".

WTC, 11/9/2001

Michel Colins, uno de los independentistas irlandeses del IRA, 1916

La cuestión merece un tratamiento cuidadoso que no pretendo dar ahora, pero ¿estamos preparados para definir como terroristas a todos aquellos que utilizen el ataque sorpresa mediante bombas a civiles y/o militares? ¿Estamos listos para afirmar que al República de Irlanda es un país fundado por 'terroristas'? Cuando no hay otros medios, ¿es lícito defender a tu país mediante el uso de coches bombas? ¿Y atacar?

Un tema difícil, si se evita tomarlo ligeramente.

Mentirosos.


La noticia no es nueva, pero es interesante ver el post del Washington Monthly al respecto y los comentarios que mereció.

Se trata del caso del brasileño Jean Charles de Menezes asesinado en Londres por haber sido confundido con un terrorista.

Ahora resulta que la policía de Londres mintió -lisa y llanamente- en todo lo que dijo después del atentado. Ésto surge de documentos secretos que vieron la luz esta semana gracias a un informe de ITV (Wikipedia y sitio oficial), Independent Television, una cadena PRIVADA del Reino Unido.

El informe probó que

es falso que De Menezes supiese que estaba siendo seguido,

es falso que corrió hacia la estación,

es falso que saltase el molinete

y es falso -ver foto- que llevase una campera abultada.

Para colomo de males, estaba detenido y controlado en el momento en que recibió 8 disparos en la cabeza.

Scotland Yard mintió, y eso fue demostrado gracias al valor de un medio periodístico independiente. Las mentiras de la policía británica no deberían extrañar a nadie con antecedentes como éste, por el cual el primer ministro tuvo que salir a pedir disculpas públicamente -un poco tarde, para mi gusto.

Pero gracias a la libertad de expresión del RU esto vió la luz. Las constituciones y las cartas de derechos-escritas o no- son los únicos instrumentos legales que dotan de poder a aquellos que no tienen poder, como los inmigrantes brasileros.

Reacciones mundiales contra el terrorismo.

What is free Speech, and what is Terrorism?

Así titula el New York Times una nota que salió hoy referente a las diferentes medidas adoptadas en el mundo tendientes a restringir el discurso de odio y a combatir el terrorismo desde el mismo momento en que nace.

Para tener un panorama de qué se está haciendo en el mundo contra el terrorismo, porque la pregunta no la contesta.

El "cuiqui" asume en el Reino Unido (yo entiendo, pero...)


En el marco del proceso legislativo que necesariamente tiene lugar luego de cualquier atentado terrorista como los del mes de julio en Londres, el gobierno de Tony Blair planea realizar cambios e introducir nuevos procedimientos legales para juzgar a los sospechosos de actividades terroristas. Así lo informa Jurist.

El proyecto que está criculando en el parlamento implicaría la creación de tribunales secretos y especiales para tratar las audiencias de pre-juicio en los casos contra supuestos terroristas. En estas audiencias suele tratarse todo lo relativo a la evidencia, y el juez tendrá acceso a pruebas que hoy son inadmisibles en el Reino Unido, como por ejemplo, las escuchas telefónicas.

Esta decisión implica abandonar el centenario sistema judicial británico "de adversarios" y adoptar un sistema inquisidor al estilo francés, dijo el diario The Guardian.

Discurso de Odio.

Asmismo, Blair planea perseguir a las organizaciónes que no son terroristas, pero que son consideradas "extremistas" por incitar al odio religioso. En ese sentido, la ley contra el Terrorismo de 2000 deberá ser modificada para ampliar la posibilidad de proscripición a este tipo de organizaciones. El diario The Guardian informó que además se prevee establecer "conductas inaceptables" que permitirán la persecución de aquellos que las promuevan. Dentro de esa lista se encuentra fomentar al terrorismo, abogar por el uso de la violencia y expresar visiones extremas que entren en conflicto con la cultura de tolerancia del Reino Unido.

Pero la propuesta del gobierno ya recibió una encubierta advertencia por parte de un grupo de Lord Justicies.

En respuesta a las críticas anticipadas que varios políticos británicos hicieron a los tribunales respecto del rol que éstos deben cumplir en relación a las "terror laws", Lord Carlile of Berriew, un juez de la High Court británica, adviritió que sería "tonto" meterse con la autoridad judicial, ya que los jueces pueden contratacar si su histórica independencia es amenazada.

Ver informe de The Independent -largo- y de Jurist -corto-.

Opinión.

En otra oportunidad critiqué el hecho de que los países atacados por el terrorismo responden casi de manera automática mediante medidas que invariablemente implican la restricción de las libertades individuales. Es una acción basada en el miedo -del gobierno y de los ciudadanos-, que jamás puede ser un motivo válido para crear leyes, simplemente porque la historia demuestra las barbaridades que se cometen cuando se lo acepta como consejero.

De modo que allí remito mis críticas.

Pero no creo irrazonable la restricción al llamado "discurso de odio", mal traducido por mí del inglés hate speech.

El "mercado de ideas" se encuentra en la base de la libertad de expresión -que es fundamento de todas las repúblicas desde que EU "inventó" su Constitución. En teoría, el funcionamiento de ese mercado no debería restringir ningún discurso. Pero la Suprema Corte de EE.UU aceptó en más de una oportunidad la legalidad de restringir el discurso "inflamatorio", aunque lo hizo de diferentes maneras en diferentes momentos.

Hoy en día, la doctrina de EU se resume en los que se llama la prueba de "acción ilegal inminente", elaborada por la Suprema Corte en el caso contra el KKK de Brandenburg vs. Ohio.

Dijo allí la Corte:

"La garantía constitucional de libertad de expresión y prensa no permite a un Estado prohibir o proscribir el llamado al uso de la fuerza o a la violación de la ley excepto que ese llamado esté dirigido a incitar o producir una inminente acción ilegal y es probable que incite o prduzca esa acción".


Es un estándard elevado que permite al lucha contra el terrorismo y que al mismo tiempo otorga una amplísima protección a la libertad de palabra en el proceso político. Es decir: si la Constitución protege el discurso que llama a "derrocar por la fuerza" el gobierno ¿que clase de discurso no está protegido?

Me viene a la memoria unas líneas de la serie West Wing, que trata sobre el presidente y su equipo de comunicación de la Casa Blanca. Un integrante de ese equipo le dice a otro: -¿Qué decís de un gobierno que hace lo imposible por defender a aquellos que quieren detruirlo?. El otro responde: -"God save America".

¿Razonable respuesta al terrorismo?

Un miembro de la Cámara de Representantes de Estados Unidos propuso como respuesta de su país a un eventual ataque terrorista con bombas nucleares "sucias" bombardear los lugares sagrados del Islam.

Parece un camino razonable para evitar el odio que es la base que utilizan los terroristas para ganar adeptos y para lograr que algunos jóvenes crean que el "martitirio suicida" es una opción válida de vida. Además, es una estrategia diplomática exquisita, digna de un diplomático inglés del siglo XIX...

Yo creí que Argentina había acaparado la totalidad de políticos irracionales del mundo. Parece que no. ¿Será éste el mismo sujeto que salta sobre la bomba en la película de Kubrick Dr. Strangelove? Me parece que sí.

Ver nota en Religion Clause.

El IRA abandona las armas.


Es la noticia más importante del día, y en ese hermoso rincon del mundo que se llama Irlanda seguramente es la noticia del año.

Luego de años de lucha por obtener la unidad de la República de Irlanda, el Ejército Republicano Irlandés (IRA) decidió abandonar la lucha armada y ordenar a todas las tropas y voluntarios deponer las armas, convencidos de que se puede lograr la unidad de Eire (nombre del pais en gaélico) por vías pacíficas.

La medida adoptada implica además la instaruación de un método para inutilizar las armas que posee el IRA. Un representante católico y otro protestante serán invitados como testigos de la destrucción de las mismas

En el comunicado oficial, el IRA (que en realidad se llama el ejército Provisional, ya que el IRA original es el que logró la independencia de Irlanda en 1916) sostiene que mantiene los fines de unidad e indepependencia tal cual la proclama de 1916..

El comunicado finaliza diciendo:

"Tenemos confianza en que, trabajando juntos, los republicanos irlandeses lograremos nuestros objetivos. Cada voluntario es consciente del alcance de las decisiones que hemos adoptado y todos los Oglaigh están obligados a cumplir plenamente estas órdenes.

"Tenemos ahora la oportunidad sin precedentes de aprovechar el considerable caudal de energía y buena voluntad a favor del proceso de paz. Esta amplia serie de iniciativas, sin parangón, representa nuestra contribución al mismo y a los esfuerzos continuados para lograr la independencia y la unidad del pueblo de Irlanda".


Por su parte, el primer Ministro de Gran Bretaña Tony Blair, dijo que el hecho es de "una magnitud sin precedentes". Asimismo, agregó:

"Doy la bienvenida al comunicado del IRA, a su claridad y al reconocimiento de que la única forma de alcanzar la paz es a través de medios democráticos y políticos".


Por su parte, el Sinn Feinn -el brazo político del IRA- aplaudió la medida y emitió un comunicado a través de su lider Gerry Adams, quien aplaudió la medida.

Dijo Adams:

"La lucha por la liberación nacional puede tener diferentes fases. Hay un tiempo para resistir, para levantarse y para confrontar al enemigo mediante las armas si es necesario. En otras palabras, hay un tiempo para la guerra. También hay otro tiempo para separarse. Para "dar la mano" (reach out). Para poner a la guerra detrás de todos nosotros".

"Hay un tiempo para la paz. Yah un tiempo para la justicia. Hay un tiempo para la reconstrucción. Este es ese tiempo, esta es la era de los contructores de la Nación".



. Eire, vista desde una foto satelital.


Ver informe del Belfast Telegraph.
Ver The Independent.
Ver Clickear.

Cuando gana el terrorismo.

El diccionario de la Real Academia Española de Letras define al terrorismo como una "sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror". El fin del terrorismo es, justamente, ese: se causa de temor, de miedo, de pánico.

Puede pensarse que el terrorismo "gana" cuando asesina a cientos de personas inocentes con total impunidad. Y puede pensarse que la sociedad democrática "pierde" cuando no logra evitar que esos ataques sucedan.

En esta ecuación perversa, el resultado es siempre el mismo: la sociedad civil nunca gana y la democracia siempre pierde.


Pero puede ser que la victoria del terrorismo no se mida en el número de muertos y heridos que producen los atentados. Tal vez, el terrorismo "gana" cuando alcanza el fin que le da su nombre: cuando logra instaurar en el seno de una comunidad determinada el terror.

Jack Straw, el ministro de Relaciones Exterriores de Gran Bretaña dijo que "lamentaba profundamente" la muerte del electricista brasilero de 27 años que fue asesinado por la policía en cincunstancias aún poco claras. Pero al mismo tiempo defendió la política de "disparar a la cabeza" que instauró la policía, con el objeto de evitar "posibles ataques suicidas".

Esa política es expresión de un miedo razonable que es a su vez la consecuencia lógica y esperada de los atentados terroristas. Ese miedo se expande a toda la comunidad: los policías son partes importantes de ella.

En una sociedad existen muchos miedos. El miedo a la muerte, a los accidentes, a que nosotros o nuestros hijos sean víctimas de algún delito, etcétera.

Pero el pánico colectivo al terrorismoes tal vez el más grave de todos ellos. Y lo es porque ese miedo nace en relación a los más ordinarios actos cotidianos. Miedo a beber el agua de la canilla, miedo a utilizar el transporte público, miedo a ir al trabajo, etcétera. Si la muerte se presenta como posible -y tal vez probable- en los actos de todos los días, el miedo es su consecuencia lógica.

La historia muestra numerosos ejemplos de los trágicos efectos que genera el miedo cuando se instaura en la lógica de acción de los gobiernos y de los ciudadanos. Para dar un ejemplo del Reino Unido, cabe recordar una vez más al caso de Gerry Conlon y "los cuatro de Guildford", retratado magistralmente en una película de la década pasada.

En un trabajo reciente, el profesor de Derecho Constitucional estadounidense Bruce Ackerman, expone una de las tareas que -según él- el gobierno debe llevar adelante ante ataques terroristas. Según Ackerman, el ataque terrorista importa un claro desafío a la soberanía del país y a la facultad de gobierno de la administración sobre el territorio de la Nación. En virtud de eso, una de las principales tareas que tiene que afrontar el estado es la de "reasegurar" al público la vigencia de ese gobierno. Esta "función de reaseguramiento" permite el ejercicio de poderes de "emergencia" cuyo fin principal es, podría decirse, demostrar que el gobierno "todavía está al mando".

Esa función que Ackerman reconoce, es para muchos el producto del pánico instaurado el lógica de acción de los gobiernos apoyados por sus ciudadanos temerosos. Y actuar coaccionado por el terror no es nunca un buen consejo. Dijo Edmund Burke:

"Ninguna pasión arranca a la mente su facultad de actuar y de razonar tan efectivamente como el miedo". Edmund Burke.

Los londinenses podrán decir que están "open for buisness". Pero noticias como ésta, muestran que no es fácil vencer al terrorismo, particularmente cuando su grado de éxito no se mide en número de muertos, sino en el pánico que genera y las políticas que nacen a su sombra.

El miedo de los policías, el miedo de la gente, el miedo de los que tienen la piel oscura. Cada uno de esos "temores" son una victoria más del terror.

Este electricista brasilero -temeroso y temido tal vez, por el color de su piel- es una víctima más del terrorismo, que esta vez delegó en sus propias víctimas la producción del infame resultado.


Pra finalizar, tal vez debamos recordar lo que Benjamin Franklin dijo alguna vez:

"Aquellos que renuncian a libertades esenciales para obtener seguridad temporal, no meren ni libertad ni seguridad".

Ver la interesante nota de Savater en el Clarín de hoy.

El discruso de Odio y el Terrorismo.

El columnista del New York Times especialista en asuntos exteriores Thomas Friedman ofrece una visión interesante sobre el discurso de odio y la necesidad de su persecución como un camino más en la lucha contra el terroismo.

Propone que el Depertamento de Estado identifique a los 10 "hatemongers del mes", es decir, a aquellas personas que impulsan un discurso que tiene por efecto incentivar el odio de determinado grupo sobre otro.

Estima que la lista debe ser "completa", es decir, debe incluir tanto a los del Islam, como a la extrema derecha de Israel que defiende a los colonos de los territorios ocupados por ese país luego de la Guerra de 6 días. Pero -tal vez por ser un especialista en asuntos exteriores- no dice nada sobre el discurso de odio de su país, siendo el KKK el ejemplo más notable de esta clase de discurso.

Si bien la propuesta puede ser razonable en otros países, el derecho judicial americano no le daría la razón, y la propuesta no pasaría -según los precedentes- la prueba final de los tribunales. Y esto es así ya que el discurso de odio más elocuente y elemental, el del KKK en contra de negros, judíos y católicos, recibió la protección de la Suprema Corte en el caso Brandenburg vs. Ohio (1969) en donde el Tribunal estimó que el discurso de este grupo merece la protección de la Primera Enmienda, que garantiza la libertad de expresión y de prensa.

En este caso, la Corte aplicó un nuevo estándar para juzgar hasta donde el discurso que promueve una acción violenta es protegido por la Primera Enmienda.

"Las garantáis constitucionales de libertad de expresión y de prensa no permiten a un Estado prohibir o prescribir el llamado al uso de la fuerza o a violar las leyes excepto cuando el discurso esté dirigido a incitar o producir una acción ilegal inminente y es probable que incite o produzca esa acción".


Este stándard se llamó el de la "acción ilegal inminente" y reemplazó el standar creado por el juez Holmes en Schenk vs. US (1919) comunmente conocido como la prueba del "peligro claro e inminente".

Otra vez.

Nuevos ataques terroristas se produjeron en Londres hoy por la mañana (hora argentina).

Si bien la informacion todavía es confusa, la policía londinense confirmó un herido y calificó al incidente como "serio", aunque sería de mucha menor magnitud que los ataques del 7 de julio pasado.

Una excelente vía para seguir los acontecimientos es este blog, que mantienen los periodistas de la redacción de The Guardian.

Ver CNN.
Ver BBC.
Ver Bloodles Coup.