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La Caída y el hombre que la protagoniza.

En un post del 10 de Mayo dabamos cuenta de un artículo publicado en La Nación en el cual se planteaba la cuestión de si Hitler y Stalin estaban locos.

Más allá de un probable desorden mental en los dictadores de Rusia y Alemania de mediados del siglo XX, señalámos el peligro de considerarlos "animales" o "entes subhumanos".

Ese peligro reside en no valorar con criterio crítico su condición humana. Ello implica atribuir toda la responsabilidad de lo ocurrido a dos sujetos desquiciados, y puede resultar un obstáculo para evitar que ese tipos de hechos se repitan ya que las sociedades no evalúan sus culpas colectivas -principalemente en el nacimiento del fenómeno- y entonces pueden permitir que sudeda de nuevo.

Hace unos días, con motivo del estreno de la película "La Caída", salió publicado en Clarín un artículo de José Pablo Feinmmann que, con más sabiduría, confirma la posición planteada. Dice el autor:

"De La caída (torpemente) se dice que es inmoral porque "humaniza" a Hitler. El desconocimiento que hay sobre la temática del nazismo y los derechos humanos detrás de esta mínima afirmación es grave, es torpe y, en algún punto, peligrosa. Si la película es "inmoral" porque "humaniza" a Hitler tendríamos, entonces, que lo "humano" es lo moral y lo "inhumano" lo "inmoral". Así, para tranquilidad de conciencias que buscan eso: serenarse con mentiras piadosas, se ha razonado durante algún tiempo. Pero no: Hitler era humano. Pertenecía a la condición humana. Y fue uno de sus frutos más perfectos. No hay "lo malo". No hay "lo bueno". El Bien y el Mal están en lucha y el campo de batalla es el corazón del hombre".


Luego afirma que al tesis que propone la locura o la animalidad de Hitler se la tesis Billiken de la Historia. Asimismo, sostiene que el Nazismo es un movimiento imbuido de racionalismo y estima que la noción de culpa colectiva "es uno de los conceptos más duros y conflictivos, pero reales, necesarios".

Realmente, no puedo pensar un artículo de opinión más recomendable. Debe ser leído y analizado, ya que contiene claves perfectamente utilizables para la historia reciente argentina y para el mundo "en emergencia" en el cual vivimos y que ya ha llevado a destacadísimos constitucionalistas de EE.UU. a proponer al creación de "warrants of torture", mandamientos judiciales que permitan torutrar a prisioneros sospechados de terrorismo.

Si la historia se olvida, se repite.

El mito del Dictador Loco

Un artículo publicado hoy en el Diario La Nación da cuenta de una posición que muchos sostienen: sujetos que mataron a millones de personas como Hitler y Stalin deberían estar locos. Es cierto que la historia muestra que estos dos personajes no estaban particularmente sanos mentalmente: todos vimos los discursos de Hitler y y todos sabemos los delirios de persecución que tenía Stalin.
Pero el riesgo de esta posición está en creer que los actos que ellos cometieron e incitaron fueron responsabilidad pura y exclusiva de ellos.

Cuando a estas personas se las cataloga de locos, también se suele decir que fueron "animales". ¿Así el resto de los hombres se lavan de culpas?

Si bien el artículo habla de culpas colectivas (no se si existe éticamente tal cosa), lo cierto es que no deberíamos olvidar que Hitler y Stalin eran seres humanos, y que sus acciones tuvieron durante mucho tiempo apoyo de parte de los pueblos que gobernaron. Creer menos que eso es una elección peligrosa para impedir que suceda de nuevo.